Por erradicar el
desprecio, remedar el daño causado a lo largo de los siglos en nombre de un
credo.
Por ver renacido
de sus cenizas el corazón ardiente de tantos ignorados superhombres que entregaron
su vida por salvar el alma de los demás mortales.
Por eliminar la
amargura que anida en el pecho de los desfavorecidos aunque ni así desmayan en
la esperanza.
Delinquiría porque los dioses y los ángeles se avinieran a darnos
calor en esta noche desangelada, de sueños derrotados.
Por borrar la imagen ingrata, que se cuela como suavísimo felino en el inconsciente.
Por
ver el fruto de aquellas grandes esperanzas, que sembramos un día.
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