Para todas las madres del mundo
Tus manos no
son sino relente frescura, rocío matinal.
Tienen la
cualidad del agua, excavan, ahondan
y desde su
fondo levantan olas de ilusión.
Son aves
mensajeras, esconden mensajes descifrados en su plumaje.
Tienen la
suavidad de las rosas.
Se abren al
tacto de la luz.
Se ofrecen,
confiadas, dan la bienvenida, congregan,
suscitan el
encuentro.
Guardan el
calor de los días entre sus dedos.

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