Amantes
Amantes que viven el instante como si fuera único.
Corazones
que palpitan al unísono en un vértigo azul, en comunión con los colores de la
tarde.
Entre
risas y abrazos reafirman los fuertes lazos en un temblor
que
deshoja la hora.
Sólo son ellos y sus cuerpos
y su vivo deseo –verdad desnuda. Blanco embeleso.
No hay sitio para las palabras,
ni lugar para la espera, por ese incendio interior que los está consumiendo.
Seducción y osadía retadora
en combate con ese resplandor manifiesto en sus rostros y en sus pupilas.
Se
besan sin conciencia y sin intervalo, el ansia los asedia.
Extraviados en el laberinto
de la complacencia, arden de gozo y enloquecen en la ebriedad más honda del
placer.
Fomentan la locura con regocijo de niños traviesos.
Agonizan
en arrullo y delectación.
A su alrededor, el tiempo
parece haber modificado su curso.

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