Se oscurece la voz, si de
pronto apura el deseo.
Se abisma, hundida en un
denso oleaje de espuma que viene y va.
Se precipitan los dedos por
su avidez.
Tentativa en los ojos en un
avance sin premura.
Humana concreción.
Toda tú para mi asombro.
Deseo: flor voraz que todo lo
consume.
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