CUANDO estás sin
palabras en la boca
y está amordazándonos
la voz,
o el ruido sordo del
grito que nos viene
del aire se apresa entre
los labios,
en ese espacio frío
que se aquieta en la
garganta…
se desprende el vacío
de la noche en el oído.
Nos vuelve luna del
desierto

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