Pobreza:
Ay, la pobreza.
A nadie le gusta
ser pobre:
asusta,
identifica,
avergüenza.
Hiere la vista
contemplarla.
Va mostrándole
al mundo su identidad impúdica.
Más la pobreza no
quiere
el rechazo.
Si, por una
eventualidad, llamara a tu puerta
no la repudies,
no contagia.
Búscale un
cobijo para su frío.
Es una tórtola
que, en vértigo de vuelo,
viene hasta ti a
poner una flor sobre tu mano.

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