LAURA
Laura estaba terminando de abrocharse la cremallera de
su vestido blanco, cuando siente que llaman a la puerta de la habitación.
-
Pasen.
Un instante después aparece su madre,
exclamando.
- Oh, hija mía, pareces un ángel... Un ser
irreal... Un sueño... Permite que te ayude...
Con manos temblorosas y sin dejar de hacer comentarios
halagüeños, procede a colocar bien el tocado. Al terminar de dar los últimos
retoques, se separa unos pasos y vuelve a exclamar:
-
Eres
la reencarnación de un sueño, verdaderamente...
Enternecida sale de la estancia, limpiándose los ojos
con su pañuelito de seda.
Entonces, Laura, se gira hacia el espejo
y al verse reflejada en el cristal se queda quieta, como extrañada: “No me reconozco
¿Seré yo, en verdad?” Y cree escuchar el eco de su propia voz contestándola: “Eres
un sueño, un sueño, un sueño...”
Y como en un sueño siente que la levantan
en vilo unos hombres muy fuertes que, de improviso, han aparecido en la
estancia. Laura se mengua atemorizada, más entre esas personas cree distinguir
la voz de su amiga del alma, que dice:
-
Vamos,
Laura, no querrás que el novio se impaciente por la espera y termine yéndose,
antes de la boda.
Se la llevan casi en vuelo hacia el coche
que parte rumbo…
-
¿Vamos a la Iglesia ?
– y su pregunta se queda en el aire.
<<Laura, acepta usted a Ignacio
por esposo y promete amarle todos los días de su vida...>>
-
Sí, quiero. Síí, quieeero. Síííí, quiero. ¡Síííííiii,
quieroooooo!...
-
Laura,
hija, ¿me oyes?, despierta.
Y Laura, entreabre sus garzos ojos. Mira desorientada
a un lado y a otro hasta que su turbia mirada se fija en la figura de su madre que
la observa afligida.
-
Mamá,
¿por qué me has despertado cuando más feliz estaba? Vivía un sueño maravilloso...
- Cualquiera
lo diría viéndote, hija mía, has debido tener una pesadilla. Pero, gracias a
Dios, has despertado de ella.
-
Mamá,
estás equivocada, fíjate bien. ¿No ves que voy engalanada con un primoroso
vestido blanco?
La madre permanece unos segundos en
completo silencio, luego, con temblorosos dedos introduce la mano en el bolso,
saca un espejito y se acerca sosteniéndole para que Laura pueda verse en él.
-
¿Quién
es esta persona? -pregunta Laura. No la conozco de nada, parece un ser… fantasmal,
una loca.
-
Es
un ángel, hija, un ángel bueno. Es… una visión asombrosa.
Y conmovida sale del recinto psiquiátrico,
limpiándose los ojos con su blanco pañuelito de seda.

No hay comentarios:
Publicar un comentario