AMARTE en la hora lunar
siendo testigo mudo el
sentimiento.
Amarte entorno a un marco de
tupido verdor
a son de la corriente de un
riachuelo.
Amarte en el jardín secreto
de los sueños
con la libertad del pájaro o
la flor.
Amarte
cuando cae el silencio
sintiéndote desnudamente
estremecida.
Sabiéndote viva,
sabiéndote luz y desde la
cual vivirme.
Porque duele esperar,
porque
duele el grito de la carne.
Amarte en la evidencia de un
abismo de tiempo:
hasta
que tu alma me de la libertad.
Amarte entre tanto la
naturaleza me pronuncia en tus labios.
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