jueves, 6 de noviembre de 2014

AMARTE en la hora lunar
siendo testigo mudo el sentimiento.

Amarte entorno a un marco de tupido verdor
a son de la corriente de un riachuelo.

Amarte en el jardín secreto de los sueños
con la libertad del pájaro o la flor.

Amarte cuando cae el silencio
sintiéndote desnudamente estremecida.
Sabiéndote viva,
sabiéndote luz y desde la cual vivirme.
Porque duele esperar,
porque duele el grito de la carne.

Amarte en la evidencia de un abismo de tiempo:
hasta que tu alma me de la libertad.

Amarte entre tanto la naturaleza me pronuncia en tus labios.



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