Escapémonos, huyamos, en la callada hora.
Perdámonos en el vasto imperio de los púberes días
confundidos en el intenso flujo que todo lo confunde, nada lo aquieta y a todo
se sucede.
Extraviémonos por el agreste universo que desvela la
tarde.
Pisoteemos las sedas que deshilachó la fatiga, y avancemos.
Hay vida más allá de los miedos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario